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P.1 La igualdad entre hombres y mujeres es un asunto que tiene bastante relevancia en el debate público. ¿Es necesaria la intervención social y normativa o solamente el paso del tiempo facilitará su consecución? Continúan requiriéndose mecanismos que regulen la paridad en los sectores políticos y económicos. El índice de universitarias supero en una proporción 60 – 30 al de hombres, pero continuamos siendo minoría en el acceso a los puesto de trabajo directivos. El trabajo de la mujer continua diversificado verticalmente por lo que es necesario facilitar el acceso a formación complementaria para posibilitarles la promoción laboral y el no estancamiento profesional.
P.2 Según las encuestas los hombres dedican aproximadamente la mitad de tiempo que las mujeres a labores domesticas. ¿Son suficientes las medidas que se toman al respecto? Son muchas las familias que no se plantean la posibilidad de tener descendencia, y eso es una responsabilidad gubernamental. Además, son pocos los hombres que solicitan la baja por paternidad, por la falta de oportunidades que ofrecen las empresas.
P.3 A lo largo de la historia se ha creado un concepto estereotipado de la mujer, que asimilamos de una manera implícita; lo apreciamos en el lenguaje y en el papel de la mujer en la historia. ¿Cómo resolver esta problemática tan arraigada en ambos sexos? Con educación. El problema radica en la imposibilidad de intervención política en la educación familiar.
P.4 ¿ Cómo puede explicar la Justicia la clara desigualdad en la que se encuentra el hombre tras un divorcio en el que existe descendencia?¿Cree usted que esto beneficia o perjudica la incidencia de la violencia de género? Tradicionalmente la mujer ha sido la encargada del cuidado de la descendencia y eso ha repercutido en la elaboración de un código legal que ampara su derecho a criar a la prole y hacerse cargo de su educación hasta que cumplan la mayoría de edad. Modificar dicho código significa tratar de poner en evidencia, en cierta manera, la capacidad de la mujer para educar, alimentar y cuidar a sus hijos
P.5 La violencia de género ha pasado de ser un asunto privado a uno público. ¿Cree que el apoyo social a las mujeres es suficiente?, ¿qué grado de concienciación existe? ¿Qué opina de los atenuantes para estos casos? La ley se ha modificado recientemente para que los atenuantes (alcoholismo, por ejemplo) se conviertan en agravantes de cara a la condena final del acusado que resulta culpable. El grado de conciencia al respecto es altísimo gracias, en parte, a los medios de comunicación. La educación es único recurso que podrá, acabar con estas “noticias”. El apoyo social nunca es suficiente.
P.6 En los países subdesarrollados está más acentuado el absentismo y fracaso escolar en la mujer. Considerando que ésta tiene un papel fundamental en la educación familiar, ¿qué medidas se están tomando desde los países desarrollados? La inversión a fondo perdido en la educación, formación y concesión de microcréditos se extiende desde todas las comunidades de España a los países más desfavorecidos. Pero no podemos, de ninguna manera, llevar a cabo una política intervencionista en las decisiones de otros países, que, a menudo, amparan estas desigualdades.
P.7 En la mayoría de los países del mundo no hay una representación suficiente de la mujer en cargos políticos y públicos. ¿Cuál cree que es el camino para acercarse a la paridad? ¿Por qué se mira con incertidumbre en algunas sociedades desarrolladas a las candidaturas a la presidencia encabezadas por mujeres? La educación, el trabajo, el esfuerzo y la consecución de resultados de quienes ostentamos cierto poder son los mejores argumentos para derribar estereotipos. Convivimos generaciones educadas de manera muy diferente, por lo que la tolerancia y el respeto son las mejores armas para combatir esta desigualdad. |
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La intervención es imprescindible. Aunque deben combatirse aspectos concretos, nos centraremos en propuestas preventivas, de las que serán buen ejemplo las que proponemos a continuación:
1. Sensibilización. Campañas que lleguen a toda la sociedad, hasta conseguir un cambio de mentalidades en cuanto a las creencias sexistas. 2. Educación: Basada en la igualdad y respeto mutuo entre mujeres y hombres. 3. Formación especializada. No solo para los colectivos que la reciben actualmente, sino ampliada a todos los sectores profesionales, haciendo hincapié en los trabajadores no cualificados, nacionales e inmigrantes, para los que debe suponer una ineludible inmersión cultural, y en los de los medios de comunicación.
Para desarrollar en ambos sexos la conciencia crítica ante los estereotipos y la autonomía en las labores domésticas, es importante actuar desde los centros educativos implicando a las familias en talleres y cursos que desmonten conceptos erróneos, y a los propios niños, encargándoles actividades que aumenten su responsabilidad, interés e implicación en las casas. Por ejemplo sobre recetas culinarias o manejo de electrodomésticos. En esta línea, demandamos un cambio en la mentalidad sobreprotectora de la mujer, que palíe el falso mito que identifica el cariño con el monopolio de las labores. Profundizando en el ámbito educativo, reivindicamos una modificación del currículo de enseñanzas oficiales, para que se destaquen más modelos femeninos con los que puedan identificarse las estudiantes en su posterior trayectoria social y laboral, así como un impulso a la elaboración de materiales didácticos no sexistas que sean cuidadosos con la utilización del lenguaje y las ilustraciones, y que muestren una igualdad en la orientación laboral. En cuanto a la legislación, sería conveniente modificar el código en el amparo al derecho de ambos sexos tras un divorcio, sin perder por ello calidad en la crianza de los hijos, ya que es algo que no predispone el género, sino el comportamiento individual en cada caso. Para las bajas por paternidad, deseamos mayor difusión de la equiparación legislativa de oportunidades, acaso creando una oficina nacional de información que refuerce la intervención del padre en esta decisión familiar, y que asesore igualmente en los casos de adopción y familias monoparentales. Respecto al empleo, se deben cambiar los modelos de gestión arraigados en el mundo empresarial, para destruir el techo de cristal, así como las segregaciónes vertical y horizontal, que limitan y obstaculizan respectivamente las trayectorias profesionales de las mujeres. Una medida acertada sería que las autoridades retiren paulatinamente el apoyo a los modelos de gestión injustos y pasen a incentivar modelos más democráticos y socialmente responsables, estimulantes de un cambio de perspectiva empresarial que favorezca la participación de las personas, independientemente de su género, en todos los sectores de actividad y en todas las categorías laborales, incluyendo los espacios de dirección y planificación. Las soluciones para erradicar la violencia de género oscilan desde la prevención a la sanción. Apostamos por la “tolerancia cero” hacia todas las formas de violencia, por la educación, por la intervención como un compendio de protección, atención, reparación y garantía de reinserción para las víctimas, y por sancionar con celeridad y ejemplaridad a los agresores previamente a su reinserción. Proponemos la creación de un organismo de investigación independiente que realice un registro pormenorizado de los casos, les de seguimiento y evalúe la efectividad de las acciones, y demandamos un posicionamiento más ejemplar y comprometido si cabe por parte de de los medios de comunicación y de nuestros representantes. En una sociedad globalizada debemos apuntalar una educación global que desemboque en la igualdad de género, por lo que esperamos que la sociedad mundial llegue pronto a este estado de madurez y plenitud democrática. |