| Propuesta |
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Con motivo del reto planteado en la Asignatura del Milenio, que tendría cabida en el marco del Plan Director de Cooperación al desarrollo recién aprobado, dirigimos esta carta a las Cortes de Castilla y León realizando una propuesta para reducir la mortalidad infantil. El ámbito de actuación escogido son los países del África Subsahariana contemplados como de atención preferente por el Plan, como la R.D. del Congo y Costa de Marfil, que se cuentan entre los países con mayor tasa de mortalidad infantil del mundo. Con el fin de modificar esta dramática situación, la ONU propuso en 1990 el objetivo de reducir en dos terceras partes las muertes de niños menores de 5 años antes de 2015. En los países subdesarrollados, la mortalidad infantil está estrechamente relacionada con la pobreza. La mayor parte de los niños mueren debido a la combinación de enfermedades, muchas de ellas evitables mediante el uso de vacunas o de medidas sanitarias básicas, con situaciones de malnutrición, hacinamiento y falta de higiene. Según datos de UNICEF, la diarrea, la malaria, infecciones neonatales, neumonía, nacimiento prematuro, o complicaciones en el parto, intervienen aproximadamente en el 70% de las muertes. La malnutrición y falta de agua potable contribuyen en la mitad de los casos. Así mismo, la inestable situación política en la que se encuentran sumidos algunos de estos países, y las precarias condiciones de vida, hacen frágil cualquier meta conseguida. Reflexionando sobre estos aspectos, nuestra propuesta se centra en conseguir un proyecto sostenible, que permita generar riqueza dentro de estas comunidades, para aliviar los problemas que tienen en la mortalidad infantil una de sus más dramáticas consecuencias. Dentro de su declaración de objetivos, el Plan Director de CyL considera el África Subsahariana como una zona de actuación prioritaria. En una amplísima franja de esta región se produce la nuez de karité, un producto muy apreciado por la industria cosmética y alimentaria, de utilización y aplicaciones crecientes. Su recolección y procesado es realizado por mujeres, más vulnerables a pesar de ser mejores administradoras de la riqueza familiar. Se cuenta con experiencias positivas en países de la región, con una red creciente de organizaciones de productores y con el hecho de que ya existe un mercado internacional para dicho producto. Castilla y León posee una importante industria agroalimentaria y capacidad de investigación. Por ello, nuestro plan es crear una demanda de dicha materia prima en productos elaborados, junto con la difusión del compromiso social de esta actuación, así como garantizar una gestión responsable mediante un sello de calidad. Para ello, se dotarán fondos para: 1. Desarrollo de productos comerciales basados en karité, primando su integración con productos de la región. (600.000¤) 2. Creación de un sello de reconocimiento (100.000¤) y de una entidad supervisora del compromiso que las entidades productoras y comercializadoras de karité deben cumplir en materia de proyectos sanitarios. 3. Dotación a campañas publicitarias de dichos productos (200.000¤) 4. Investigación y formación para mejorar la producción, así como para los procesos de control de calidad, transformación de la materia prima y exportación (700.000¤). Los presupuestos regionales contemplan actuaciones que deben mantenerse, habiendo un margen aún importante hasta el objetivo del 0,7 en 2015 con el que dotamos nuestra propuesta. Con estas actuaciones apostamos por una colaboración sólida con las organizaciones locales de países en desarrollo implicando sectores productivos, formativos e investigadores de Castilla y León, en la que la generación de riqueza aquí y allí sea la mejor garantía de continuidad del proyecto. |
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